Lo que te llevarás: el único hábito que evita que tu memoria se quede obsoleta — para que «nunca vuelvas a reexplicarte» siga siendo cierto dentro de tres semanas.
Configurar la memoria una vez es el paso uno. Mantenerla al día es la habilidad real: una memoria que montas el día 2 y no tocas se queda vieja para el día 12, y Claude empieza a trabajar con una imagen antigua de ti.
¿Elegiste un nicho nuevo? ¿Cambiaste lo que construyes? ¿Decidiste cómo te gusta algo? Díselo a Claude en ese instante, en palabras normales:
Claude actualiza tu memoria él mismo — no abres ni tocas ningún archivo. La próxima sesión, ya lo sabe. Las mejores memorias crecen línea a línea, mientras trabajas.
Añadir no es acumular. Una memoria hinchada hace a Claude peor, no mejor. El hábito es: añade el hecho que importa, quita el que ya está muerto. Una memoria ligera gana siempre a una larga.